El mercado de la suplementación deportiva avanza a pasos agigantados. Las marcas constantemente buscan la fórmula perfecta para mejorar la fuerza y la masa muscular. En medio de esta búsqueda de innovación nació la creatina etil éster (conocida en inglés como CEE), un producto que prometía revolucionar el sector del fitness.
Sin embargo, a pesar de que se vendió como la evolución definitiva del suplemento estrella, la comunidad científica no tardó en darle la espalda. En este artículo te explicamos qué es exactamente y los motivos por los que la ciencia desaconseja gastar tu dinero en ella.
⚗️ ¿Qué es la creatina etil éster?
Para entender su origen, debemos mirar a la creatina monohidrato de toda la vida. Aunque el monohidrato es el rey indiscutible de la suplementación, tiene una molécula que no siempre se disuelve bien en el agua y a algunas personas les resulta algo pesada en el estómago.
Para intentar solucionar esto, los laboratorios crearon la creatina etil éster. Esta no es más que una molécula de creatina a la que se le ha añadido un compuesto químico llamado éster mediante un proceso de laboratorio.
Las marcas aseguraban que este cambio químico hacía que la creatina fuera mucho más soluble en grasas. Según el marketing de la época, esto permitiría que el músculo la absorbiera directamente y de forma mucho más rápida, necesitando dosis mucho más pequeñas para lograr los mismos resultados.
🛑 Las 3 razones por las que la ciencia NO la recomienda
Aunque la teoría de las marcas de suplementos sonaba fascinante, los investigadores decidieron ponerla a prueba en laboratorios reales. Los resultados fueron contundentes y poco favorables:
1. Se destruye antes de llegar a tus músculos
Los estudios químicos demostraron que la creatina etil éster es una molécula extremadamente inestable en entornos líquidos y ácidos. Cuando la consumes y llega a los ácidos de tu estómago, se degrada a una velocidad pasmosa.
El problema es que no se degrada en creatina útil, sino que se convierte directamente en creatinina. Como recordarás, la creatinina es el desecho metabólico que el cuerpo no puede usar y que los riñones tienen que expulsar a través de la orina.
Puedes leer la diferencia entre creatina y creatinina en nuestro artículo “Mitos y Verdades de la Creatina”
2. No aumenta las reservas de energía muscular
En un famoso estudio publicado en la revista científica de la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva, se comparó directamente a personas tomando creatina monohidrato frente a personas tomando creatina etil éster.
Los resultados mostraron que el grupo que tomó monohidrato aumentó de manera notable sus depósitos de creatina muscular. Por el contrario, el grupo que tomó la versión etil éster apenas mostró diferencias frente a las personas que tomaron un simple placebo de azúcar.
3. Falsas alarmas en analíticas médicas
Dado que un gran porcentaje de este suplemento se convierte en el desecho creatinina en el tracto digestivo, los deportistas que la consumen acaban con niveles altísimos de creatinina en la sangre.
Si te haces una analítica de sangre rutinaria mientras tomas este producto, tu médico podría asustarse y pensar que estás sufriendo un fallo renal grave, cuando en realidad solo estás expulsando el residuo del suplemento inservible que acabas de ingerir.
🏆 El veredicto final
La creatina etil éster es un claro ejemplo de que lo más nuevo no siempre es lo mejor. A pesar de las grandes campañas publicitarias de las empresas, la evidencia científica actual concluye que esta variante es cara, inestable y mucho menos efectiva que el formato tradicional.
Si de verdad quieres mejorar tu masa muscular y tu fuerza sin tirar el dinero, nuestra recomendación profesional es que sigas apostando por el monohidrato de creatina de toda la vida, especialmente si cuenta con el sello de calidad Creapure.
En nuestro artículo “Las 5 Mejores Creatinas Monohidrato” encontrarás las mejor valoradas y con ingredientes premium.
Y si tu digestión es complicada, visita nuestro artículo de la Creatina Micronizada.